La Doctrina Espírita

Allan Kardec ha sido el Codificador del Espiritismo, en sus libros El Evangelio segun el Espiritismo, El Libro de los Espíritus, El Libro de los Mediums, El Génesis, la Justicia Divina, nos dan una amplia información sobre el mundo espiritual y la Existencia de Dios.

El Espiritismo aparece en el siglo XIX de la mano Allan Kardec, de hecho él fue quien creo esta palabra, que etimológicamente procede de la palabra: Spirit: Espíritu, e Ismo: Sistema, significando: “Sistema para el estudio del espíritu”.

Kardec define el Espiritismo como: “ciencia que estudia el origen y destino de los espíritus, así como su relación con el mundo corporal”.

Qué es el Espiritismo

“El Espiritismo es a la vez, una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en las relaciones que pueden establecerse con los espíritus; como doctrina filosófica comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones”

El Espiritismo es un SABER INTEGRAL. Como ciencia, se apoya en hechos que investiga, verifica y explica. Como filosofía, establece las consecuencias que devienen de tales hechos para la comprensión de toda la realidad.

Como doctrina moral se propone la transformación de los seres humanos mediante la educación de sus sentimientos y la práctica del amor.

En su aspecto científico experimental, el Espiritismo aporta demostraciones incontestables acerca de la existencia del espíritu animando la vida, su continuidad más allá de la muerte física del cuerpo, su capacidad para establecer relaciones con el mundo corpóreo y su retorno al plano físico en nuevas existencias.

No se trata de teorías o quimeras más o menos probables a las que se llega por intuición o por el razonamiento filosófico solamente, sino de afirmaciones sólidamente respaldadas en los hechos y si bien la ciencia aún no las proclama oficialmente, cada día crece el número de científicos e intelectuales que las reconocen como verdades positivas.

La ciencia es un conocimiento sistemático y organizado relativo a ciertas categorías de hechos, de objetos o de fenómenos. Toda disciplina, para ser reconocida como ciencia, debe cumplir con tres requisitos fundamentales: poseer un objeto propio de estudios, establecer métodos adecuados para demostrar su objeto y enunciar leyes o principios generales en relación con los fenómenos estudiados. Sobre esta base conceptual, el Espiritismo es una ciencia, y todas las definiciones elaboradas por Kardec apuntan al reconocimiento de esa condición.

En cuanto a la metodología empleada, el Espiritismo aplica los procedimientos y los diseños formalmente admitidos en el campo científico para investigar y experimentar:

Allan Kardec en La Génesis dice;

“Como método de elaboración, el Espiritismo utiliza exactamente el mismo que las ciencias positivas, es decir, aplica el método experimental. Se representan hechos de un orden nuevo que no pueden explicarse mediante las leyes conocidas: el Espiritismo los observa, compara y analiza y el efecto se remonta a la causa y de ésta a la ley que los gobierna, luego deduce las consecuencias y busca las aplicaciones útiles”.

Las ciencias no cuentan con un solo método de experimentación, cada una según sus características requieren de un método particular, la ciencia es abierta con el avance de los tiempos, ha ido cambiando y renovándose también a la hora de aplicar estos métodos. Finalmente dice Kardec en la misma obra profundizando en este aspecto científico del Espiritismo:

El Espiritismo, marchando con el progreso, nunca se verá arrollado ni quedará rezagado, porque si nuevos descubrimientos le demostraran que está en el error, en determinado punto, se modificará en este punto, y si una nueva verdad se revela, la aceptará”

“Hay que tener en cuenta un último rasgo distintivo de la revelación espírita, el cual surge de las condiciones mismas en que fue realizándose, y es que, apoyándose sobre hechos, su carácter es esencialmente progresivo, como el de todas las ciencias de observación….

Los puntos fundamentales del Espiritismo son los siguientes:

-Preexistencia y Supervivencia del Espíritu; Existimos antes de nacer y continuamos viviendo después de la muerte.

-Algunas personas poseen una facultad llamada mediumnidad que les permite comunicarse y actuar como intermediarios entre el mundo espiritual y el mundo corporal.

-Idea de Dios, considerado y definido así por los espíritus como “Causa primera, Inteligencia suprema de todas las cosas”.

Acerca de la definición de Dios, nuestra limitada capacidad nos impide precisar más este punto y estoy muy de acuerdo con Leon Denis cuando escribía en Después de la Muerte; “Definir es limitar. Frente a este gran problema, aparece la debilidad humana: Dios se impone en nuestra inteligencia, pero se escapa a todo análisis. El ser que llena el tiempo y el espacio no será nunca medido por unos seres a quienes el tiempo y el espacio limitan.

Querer definir a Dios sería circunscribirlo y casi negarlo”.

Inmortalidad del alma. La muerte física no es más que una metamorfosis en la que nuestro verdadero yo se desprende de su envoltura carnal para vivir su auténtica vida; la espiritual. No somos un cuerpo que posee un espíritu, al contrario, somos un espíritu que, momentáneamente anima a un cuerpo.

Pluralidad de Mundos Habitados; La vida no es un accidente que excepcionalmente se produjo en la Tierra, es una constante universal. No estamos solos en un universo infinito, eterno e ilimitado, sería grosero antropocentrismo negar las posibilidades de vida en otros planetas, sistemas o galaxias.

En el Libro de los Espíritus podemos leer lo siguiente:

“¿Se realizan en la Tierra todas nuestras diferentes existencias corporales? No, no todas, sino en los diferentes mundos. La terrestre no es la primera, ni la última; pero sí, una de las más materiales y lejanas de la perfección.”

Debe tenerse en cuenta que las dimensiones astronómicas, las cifras matemáticas y los cálculos estadísticos, muestran la improbabilidad de que sólo se haya producido vida en la Tierra. Nuestro planeta no posee ningún privilegio particular en el concierto universal. Es un planeta más, de un sistema solar cualquiera, que hace parte de una galaxia, la Vía Láctea, en la cual se ha confirmado la presencia de unos 200.000 millones de soles y se estima que un seis por ciento de ellos está rodeado de planetas, y eso implica que existen unos 12.000 millones de sistemas planetarios (como nuestro sistema solar), sólo en nuestra nebulosa.

¿Seríamos nosotros los únicos seres con vida en un cosmos de semejantes proporciones? Únicamente, el prejuicio antropocéntrico, similar al antiguo prejuicio geocéntrico, podría llevar a los seres humanos a creer que somos el centro geográfico, biológico y espiritual del Universo.

Enseña el Espiritismo que los diversos mundos que forman el espacio sideral son diferentes entre sí en los que se refiere a su constitución física y también en cuanto al grado de progreso de sus habitantes. En relación con la Tierra unos son de mayor adelanto, en tanto que otros le son inferiores.

Los espíritus, teniendo como punto inicial el estado de simplicidad e ignorancia, reencarnan en diferentes mundos, cumpliendo ciclos de su proceso evolutivo en cada uno de ellos. Los espíritus que han venido encarnando en nuestro planeta no están eternamente vinculados a él, y pasarán a otros mundos más adelantados, cuando hayan alcanzado el grado de progreso necesario. De igual modo, espíritus que habitan mundos más avanzados en el orden moral, social e intelectual, pueden reencarnar en la Tierra para contribuir a su progreso, desempeñando elevadas misiones que se fundamentan en la Verdad y en el Amor.

Las acciones buenas y malas en esta existencia tendrán consecuencias en existencias futuras. Remitiéndonos a la Ley de Causa-Efecto.

Reencarnación: El espíritu va utilizando diversos cuerpos a lo largo de su trayectoria progresiva. Va alcanzando nuevos conocimientos y experiencias, a través de innumerables vidas sucesivas. Así el pasado y el presente están enlazados en una relación causal, cuya comprensión es indispensable para el perfeccionamiento del Ser y para la construcción de su porvenir.

La ley de justicia, en su fondo, no es más que la ley de armonía ya que ella determina las consecuencias de los actos que, libremente realizamos. Ella no castiga ni recompensa, pero premia simplemente el orden, el equilibrio del mundo moral como el del mundo físico. Nuestra felicidad, a pesar de las apariencias, está siempre en relación con nuestra capacidad para el bien.

Esta ley halla su completa aplicación en las reencarnaciones del espíritu; ella es la que fija las condiciones de cada renacimiento y traza las líneas de nuestros destinos.

Haciendo conocer los efectos de la ley de responsabilidad, demostrando que las consecuencias de nuestros actos recaen sobre nosotros a través del tiempo, se llevará poco a poco a los hombres a conformar sus actos a esta ley, a realizar el orden, la justicia y la solidaridad en el medio social. (Ley de Causa y Efecto).

Es importante diferenciar el concepto Reencarnación de Resurrección o Metempsychosis;

Actualmente, hay un interés creciente por el estudio de la reencarnación en los medios científicos, evidenciado en la admisión, cada vez más frecuente, de artículos en revistas científicas. Encontramos trabajos sobre reencarnación, escritos por el Dr. IAN STEVENSON (desencarnado el año pasado), profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, en los Estados Unidos. El propio departamento editorial de esa Universidad ya publicó cuatro libros sobre reencarnación, escritos por el referido psiquiatra.

Mediumnidad:

En primer lugar cabe comentar la etimología de la palabra médium, de acuerdo con dicha etimología latina significa “intermediario”, el médium es la persona que sirve de intermediario entre el mundo espiritual y el mundo corporal.

Desde el punto de vista espírita, la mediumnidad es un proceso de biocomunicación en el cual actúa el organismo del médium como intermediario, sintonizando ondas psíquicas emitidas por un agente externo y retransmitiéndolas de diversas maneras.

No debe confundirse jamás mediumnidad con espiritismo, ya que la mediumnidad es el fenómeno y el Espiritismo es la ciencia que estudia y explica el fenómeno, puede existir, y de hecho abunda la mediumnidad sin Espiritismo, aunque no tiene sentido el Espiritismo sin mediumnidad, porque la mediumnidad es al Espiritismo lo que el microscopio a la microbiología o el telescopio a la astronomía: su instrumento esencial de observación y comprobación. El Espiritismo, a través del quehacer mediúmnico brinda al hombre la certeza de una realidad trascendente, la certeza de la superviviencia a la muerte física y nuestra individualidad como seres espirituales.

El desconocimiento de esto ha causado toda suerte de complicaciones y ha causado mucho daño al Espiritismo, puesto que cualquier práctica de evocación de espíritus es tildada de espiritista, aun cuando carezca de orientaciones éticas y técnicas que distinguen a la doctrina espiritista.

Mediumnidad de Efectos Intelectuales, comprende aquellos fenómenos donde predominan los aspectos psicológicos, inteligentes, por lo que algunos autores la han denominado mediumnidad subjetiva. Estas son sus principales categorías: (Parlante, auditiva, psicográfica o escribiente, vidente e intuitiva)

Mediumnidad de Efectos Físicos: Abarca los fenómenos que se traducen en manifestaciones materiales visibles, tangibles, particularmente la formación de cuerpos, aparición de objetos, su modificación estructural o traslado de lugar, por la exteriorización en el médium de una fuerza que obra sobre la materia y la modifica, bajo el influjo de la voluntad de las entidades espirituales que intervienen. Se ha llamado también mediumnidad objetiva.

(Tiptológica, aportes, materializaciones, cura, voz y escritura directa)

* Cuando explicamos en qué consiste o qué es algo, también es  importante aclarar qué no es. Por lo tanto aclaremos Qué no es el Espiritismo:

 El Espiritismo no es una religión:

Recordemos con Kardec “El verdadero carácter del Espiritismo es el de una ciencia y no el de una religión”.

Toda religión se apoya en dogmas, es decir, en principios absolutos que se dan por verídicos e indiscutibles; en toda religión se admite el misterio y lo sobrenatural; la fe se privilegia como la vía suprema para la adquisición del conocimiento y en sus templos los sacerdotes practican los más diversos ritos, liturgias y cultos. Nada de eso existe en el Espiritismo, no hay dogmas, ni libros sagrados, todo su contenido doctrinario es sometido constantemente al análisis libre y crítico, se preconiza la razón como fuente del saber.

No se practica ninguna clase de ceremonias, liturgias, ni existen altares, iglesias o jerarquías eclesiásticas. Las instituciones espíritas son asociaciones culturales, de carácter civil, dedicadas al estudio y la divulgación de esta filosofía.

 El Espiritismo no guarda relación con ningún género de supersticiones: En el Espiritismo no hay prácticas de africanismos o ritualismos étnicos, religiosos, folclóricos o sincretismos, ni se hacen rezos, baños de plantas, consumo de aguardiente o tabaco, inhalaciones tóxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos; Ni se realizan prácticas de curanderismo, adivinación, maleficios o encantamientos. Todo eso corresponde a un submundo de superstición, ignorancia y fraude que en nada se vincula con la doctrina Espírita.

A muchos que se hacen llamar espiritistas no les corresponde este honorable título, porque con sus prácticas necias y torvas, en pugna abierta con la razón y el sentido común, perjudican la imagen del Espiritismo y lo ridiculizan ante las personas serias y ante sus adversarios ideológicos, que creen así haber encontrado su origen y razón de ser en la mala fe de ciertos individuos que presentándose como médiums, explotan sus pretendidas facultades con la intención de lucrarse a expensas de ignorantes e incautos.

El Espiritismo es simplemente una filosofía, una manera de entender la realidad, un intento de explicar qué somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos, cuál es el sentido de nuestra existencia.

Es, el Espiritismo, una filosofía, en el más amplio sentido del término, y dentro de ésta podemos incluir aspectos científicos, éticos y sociales, ya que todo ello entra en el campo de lo filosófico.

Gabriel Delanne, “La gran fuerza del Espiritismo consiste en la libertad de examen que él deja al cuidado de sus adeptos. Todos sus principios pueden ser discutidos y sometidos al estudio; cada vez que esa experiencia se hizo, él surgió más fuerte y más robusto que nunca de esa prueba”.

Como conclusión, repasar que por sus particulares características, según Jon Aizpúrua, se puede establecer que el Espiritismo es:

Una filosofía deísta; porque reconoce la existencia de Dios como fuerza inteligente y causa primera de todas las cosas, como Logos Supremo, razón de todo lo existente.

Una filosofía espiritualista, porque afirma la existencia del espíritu como principio independiente de la materia así como su sobrevivencia después de la muerte.

Una filosofía evolucionista, porque admite que la evolución es la ley que rige en el Universo, presidiendo todas sus transformaciones, bien de orden físico como de orden espiritual. Evolución cósmica, evolución biológica, evolución espiritual, evolución social, todo se encuentra en permanente transformación hacia nuevos estadios.

Una filosofía científica, porque parte de un hecho universal; las manifestaciones de los espíritus en todos los tiempos y en todos los lugares y los cataloga cómo fenómenos naturales accesibles a la verificación experimental y del estudio de tales fenómenos elabora toda una concepción acerca del ser, del sentido de su existencia y la razón de su destino.

Una filosofía racionalista, porque no impone ningún dogma o creencia sino que invita al estudio y al análisis racional de todos sus principios. El Espiritismo es un conocimiento no una creencia. Para conocer hay que dudar, investigar, verificar, y muchas veces rectificar; la creencia implica un acto de fe ciega desde que se acepta la realidad de algo que no ha sido demostrado.

Una filosofía humanista , porque coloca al ser humano y sus necesidades en el centro de su atención. La doctrina espiritista es un instrumento para que el hombre se supere moral e intelectualmente a partir de la comprensión de sí mismo y de su proceso evolutivo. Y sólo se conocerá a sí mismo cuando se reconozca como un espíritu que transita, en medio de fases encarnadas y desencarnadas, errando, rectificando, aprendiendo, hacia la conquista de un destino superior.

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